A efectos de contar con alguna medida que refleje la variación de las expectativas de los precios futuros (desde la siembra y a lo largo de la campaña) y el precio al que efectivamente se realiza la cosecha, se ha elaborado un indicador que mide la relación entre el valor de los contratos a futuro (posición: fecha de cosecha) y el precio en el mercado físico en dicho momento (valores disponibles para aquellos productos para los que existe información sobre las cotizaciones de los contratos futuros en distintos mercados a término).
El proceso de formación de precios futuros es complejo, y en el caso de productos agrícolas intervienen además de las expectativas factores como la estacionalidad en la oferta y los costos de comercialización y almacenaje. En este sentido, los mercados a término ofrecen señales transparentes para distribuir la comercialización de la producción a lo largo del año. El mecanismo de distribución es el diferencial de precios observado entre las distintas posiciones o meses que cotizan, el que incorpora los factores señalados y el costo de oportunidad del dinero (costo financiero), lo que generalmente se denomina Cost of Carry.
Se muestra a continuación la evolución del indicador propuesto en el caso de los principales cultivos durante las últimas campañas. El mismo permite apreciar en algunos casos una importante variabilidad de la expectativas de precios, hecho que se refleja en la evolución de los precios de los principales instrumentos de cobertura.
Como puede apreciarse en los ejemplos ilustrados, al comienzo de la siembra los precios futuros de referencia pueden distar considerablemente de los precios con los que se enfrentan efectivamente durante la cosecha. A lo largo de la campaña y a medida que pasa el tiempo, los costos de almacenaje y financieros se reducen y las expectativas se van ajustando al incorporar nueva información mejorando la predicción del precio futuro. Este hecho se refleja en la convergencia que se registra entre las cotizaciones en los mercados de físicos y a término hacia el momento de la cosecha.
Esta situación, más allá de permitir la obtención de ganancias o perdidas extraordinarias, brinda la posibilidad de estabilizar los precios de cosecha a los distintos agentes involucrados en la operatoria agropecuaria y por ende, mantener los niveles de rentabilidad en valores manejables. Así, productores, acopiadores, industriales y exportadores cuentan con una herramienta útil para asegurar ingresos y acotar márgenes de almacenaje, procesamiento y comercialización, la que estará disponible en cualquier momento de la campaña permitiéndoles congelar el riesgo asociado.
No obstante los diferentes comportamientos observados y naturaleza de la producción, este estimador permite observar y comparar la variabilidad de precios de diferentes series, elemento relevante en la toma de decisiones de cualquier emprendimiento productivo.